LAS ESTACIONES DE LA VIDA


Viernes 7 septiembre 6 PM
Auditorio de la Facultad de Filosofía
Comenta Edith González

Título original: Bom, yeoreum, gaeul, gyeoul geurigo bom...

Dirección y guión: Kim-Ki-Duk

País y año: Corea, 2003

Música: Bark Ji-Woong
Fotografía: Baek Dong-Hyun

Duración: 99 Min.
Intérpretes: Oh Young-Su, Kim Ki-Duk, Kim Young-Min, Seo Jae-Kyung, Ha Yeo-Jin, Kim Jong-Ho, Kim Jung-Young, Ha Yeo-Jin, Kim Jong-Ho, Kim Jung-Young, Ji Dea-Han, Choi Min, Park Ji-A, Song Min-Young.
Sinopsis: Un viejo monje vive como ermitaño en un plácido templo que flota en el lago. Con él, un niño comparte sus miserias y alegrías entre rezos, juegos y hierbas medicinales. Su tiempo está marcado por los imperturbables ritmos de las estaciones. La primavera, un nuevo curso, un despertar similar al aprendizaje del niño protagonista. El verano calienta el corazón y levanta las pasiones con la llegada de una mujer. El otoño simboliza el declive que deja paso a los amargos recuerdos pero con incandescentes cenizas. Mientras que el invierno todo lo congela y nada escapa a su fría mano. La convivencia diaria transcurre en armonía hasta que la crueldad y los deseos desencadenen trágicos sucesos.

Sitio en IMDb y tráilers: http://www.imdb.com/title/tt0374546/

***

Esta película es una pausa en medio del ruido (sobre todo del ruido interior). Es una invitación a la duda. ¿Dónde está la sabiduría y la felicidad?, ¿en qué depositamos nuestra confianza? Más allá de toda interpretación o crítica en torno a esta película, en esta historia se guarda una enseñanza esencial.

Edith González (edita70@hotmail.com)

***

Estamos ante una obra maestra de un joven maestro. Las estaciones de la vida, como fue titulada en español (la traducción literal sería: Primavera, verano, otoño, invierno y otra vez primavera...) es efectivamente la historia del proceso de sucesivas experiencias humanas que a través del dolor, el reconocimiento y el despertar de la conciencia dan lugar a la sabiduría. Y cómo ésta, a su vez, acompaña nuevos procesos de experiencia en un ciclo renovado de vida y conocimiento. Las imágenes, de una intensa y concentrada belleza, nos dejan ver el sentido espiritual de la vida siempre abierto para todos. Definitivamente es una película para aprender a ver.

Tézcatl